miércoles

La política de la discrepancia radical

La política de la discrepancia radical
La politique de la divergence radicale
The politics of radical discrepancy
Fecha de publicación: 15 décembre 2001
Bosco Parra

Prólogo

1             El  capitalismo  prosigue  su  expansión.   No se  ha  producido   la  crisis  generalizada   e irreversible anunciada por cierto marxismo científico y que operó como supuesto básico y justificación teórica de diversos proyectos socialistas. En ausencia de pronósticos convincentes que aseguren la inminencia del cambio revolucionario, muchos asumen un pragmatismo desalentado que les propone la disminuida meta de competir por el poder estatal de acuerdo a los requerimientos del desarrollo capitalista.

2             Ante esta situación, sin embargo, uno puede reaccionar de distinta manera, planteándose entonces  el  siguiente  problema:  ¿cómo  llevar  a  cabo  una  lucha  anticapitalista  en condiciones de expansión capitalista? Este es el asunto que preocupó a los primeros socialistas, pre-marxistas o utópicos. La similitud entre su situación y la nuestra induce a pensar  que buena parte de sus actitudes puede resultar apropiada  a la coyuntura actual. Hay una que parece primordial: en presencia de un avance del capitalismo y de un Estado indiferente o represivo, aquellos socialistas optaron por la experimentación autónoma e inmediata de formas económicas y sociales de solidaridad y mutualidad. La creación de un orden  propio  les resulta prioritaria, hasta el punto de mostrar una  cierta indiferencia frente a los regímenes políticos dominantes.

3             Esta  radicalidad   anticapitalista,  explicada  por  el  auge  y  no  por  la  declinación   del capitalismo encuentra ahora otra expresión,  la protesta ecologista que, ante la magnitud del daño que provoca la voracidad del sistema sobre la especie y la naturaleza, opta por poner trabas a su desenvolvimiento y a experimentar de inmediato valores alternativos. La similitud de ambos rechazos  autoriza la propuesta de un concepto que englobe a los dos y ayude a pensar el problema político que los afecta por igual.

El concepto de "discrepancia radical"

4             Por "discrepancia radical"  se entiende aquí la caracterización del derroche  capitalista, consecuencia  ineludible  de la búsqueda  de ganancias  ilimitadas, como amenaza  para  la vida de la especie humana y de la naturaleza. En consecuencia: (a) la igualación de "expansión  capitalista" con "riesgo de muerte" levanta una diferencia  ética irreductible con la lógica dominante; y (b) a causa de lo anterior, los discrepantes radicales se encuentran en una situación normal de minoría, especialmente en lo que se refiere a nivel electoral. Entonces: ¿cuál puede ser la política que conceda a esta minoría  una eficacia que vaya más allá de la puramente testimonial?

5             Esta  política consistirá  en  aquello  que  hacen  los  que,  al  sufrir  una  necesidad  vital insatisfecha, trabajan por cuenta propia para suplir su carencia,  desconocen  las normas que  entraban su acción,  organizan  de manera  autónoma su vida y sus labores  y, así, obligan a la sociedad y al Estado renuentes a aceptar una nueva situación.

Las sugerencias de ciertas "tomas"

6             Se trata, por  supuesto, de aquellas  tomas de sitio que han  logrado  de alguna  manera asentarse. Hay relatos periodísticos de las que se han realizado en Santiago en los últimos tiempos (por ejemplo: El Mercurio de 14 de julio de 1999, de 18 de julio de 1999, de 25 de septiembre de 1999 y el programa  "El Mirador", de TVN, del 20 de julio de 1999). Como se adelantó,  lo  que  llama  la  atención  en  estas  experiencias  se  refiere  al  trabajo,  al autogobierno y a la obtención de un arreglo que suspende el conflicto abierto. El término trabajo encuentra aquí dos acepciones.  Primera: la de una labor concreta que produce bienes como casas, instalaciones sanitarias y de recreo, calles, negocios, etc. Segunda, la de  un  "modo  de  acción"  de  la  táctica,  que  "organiza"  el  terreno para  facilitar  el movimiento propio y neutralizar el de las formaciones policiales.

7             El autogobierno se refiere a la regulación autónoma de los trabajos y los días, y se traduce en una  perceptible elevación  de la calidad  técnica de la cotidianeidad. El trabajo por cuenta propia rinde más al adoptar diversas formas de cooperación, y la anomia y desmoralización  del  medio  externo son  reemplazadas  por  una  disciplina  estricta y dignificante. Las formas representativas y directas de democracia se combinan de manera flexible, con una tendencia aparente al predominio  de esta última. En la medida en que los factores anteriores se manifiestan sólidos, el conflicto con la autoridad alcanza lo que se puede llamar un arreglo: de alguna manera, la gente se da un derecho; el "orden" debe reconocer que no era un orden para los marginados y que, ahora sí, y en cosas muy importantes para la vida, ellos tienen uno propio. ¿Cómo calificar esta nueva realidad?

8             Interpretada desde el Segundo Tratado sobre el Gobierno Civil, de John Locke (1632-1704), la respuesta es obvia: se ha constituido, por  separación  del medio en que se encontraba inserto, un cuerpo político, cuya eficiencia dependerá de la forma en que resuelva sus problemas internos y regule las relaciones de conflicto y cooperación que deberá entablar con el medio estatal del que ahora se distingue.

La separación de un "cuerpo político"

9             ¿Por qué recurrir a un clásico del siglo XVII? Porque  el Segundo Tratado se puede  leer como  una  simple  y  razonable  indicación  del  recurso  instrumental  adecuado  a  la persecución de un propósito ético entorpecido. Se trata de la teoría del conflicto que se produce entre un grupo que trabaja para conservar  su vida en buena forma y una rémora social que perturba su esfuerzo. La separación y la posterior redefinición de las relaciones con el entorno aparecen como la conducta racional del grupo menor perjudicado.

10     En  su  estructura  más  elemental,  este  conflicto  ético  aflora  en  diversos  contextos histórico-sociales. Por eso, rasgos de la separación  lockeana pueden encontrarse tanto en los intentos de los primeros  socialismos como en la espontaneidad de las tomas que se han mencionado.  Por la misma razón puede ayudar a pensar  los problemas  que enfrenta una minoría que busca transformar la sociedad, no porque presuma  haber descubierto el curso necesario de la historia, sino porque decide enfrentar los riesgos de muerte que se le vienen encima.
El discurso lockeano puede sintetizarse en los siguientes aspectos:

11      En primer  lugar, el trabajo para conservar  la vida es la actividad humana  primordial.  El hecho  de nacer  implica el derecho  de extraer de la naturaleza alimentos, bebidas y lo demás necesario para subsistir (sec. 25). La vida se conserva, entonces, por la labor del cuerpo y el trabajo de las manos (sec. 27). Los bienes son producto del trabajo y son antes que nada, en lenguaje contemporáneo, bienes de uso, o sea, aquellos que determinan las posibilidades de vida o muerte (Hinkelammert: 1996, passim). Así se comprende que su fórmula de "propiedad" asocie "vida, libertad y bienes" (secs. 87 y 123). Lo que debe defenderse   es  el  proceso  que  produzca,  simultáneamente, estos tres  valores.  Así,  el proceso que convierte al trabajo para conservar la vida en "la más estimada de todas las actividades humanas", empieza con Locke y culmina con Marx (Arendt 1993: 113).

12      Segundo. Si este trabajo resulta perturbado por una pérdida de calidad ética en el medio social,  surge  la  necesidad  de  que  los  perjudicados  construyan,  mediante  acuerdos positivos, asociaciones separadas y menores, es decir, cuerpos políticos (sec. 128). Esta separación, como se adelantó, se produce por razones de eficacia instrumental, y de tal eficacia conviene destacar, en el contexto de este artículo, dos elementos.

13      De una parte, las ventajas que produce la integración. Los esfuerzos pueden concentrarse en un solo sentido, señalado por el consenso de la mayoría: la nueva entidad actúa como un solo cuerpo (sec. 96). De otra, la importancia de que exista una autoridad para manejar racionalmente los conflictos externos. La teoría de los poderes de Locke presenta una peculiaridad: en el mismo o, quizás, en un más elevado rango que el que se concede al "ejecutivo" y  al  "legislativo",  aparece  en  su  concepción  el  poder  "federativo".  Este consiste (secs. 146 y 147) en la capacidad para efectuar toda clase de "transacciones" con el  exterior:  guerra,  paz,  ligas,  alianzas,  según  provengan  de  allí  circunstancias  de beneficio o daño. Este poder  no está, como el ejecutivo, restringido por leyes positivas, sino que se ejerce de acuerdo a la prudencia y la sabiduría de aquellos a los que ha sido encomendado. La idea lockeana sugiere que el trabajo para la vida adquiere capacidad estratégica, si y sólo si se constituye en cuerpo político y se da un gobierno, debiendo recordarse que cualquier forma de democracia, incluyendo la directa es una forma de gobierno- lo que ningún partido lo es, aunque haya fundado el nuevo cuerpo.

14      Es el momento de tomar en cuenta otra peculiaridad  lockeana. Su "estado de naturaleza" (así se llama, en la época, el medio abandonado),  a diferencia del de Hobbes generado por hombres que se comportan como lobos, etc., es ya un estado social, es decir, un estado inteligible como un programa ético (Goyard-Fabre 1984: 93). El programa debiera ser cumplido,  pero no lo es. La separación  es para  cumplirlo.  Vista así, la separación  lleva consigo la posibilidad, o el deseo, o la esperanza, de reconstituir el todo.

15     En el caso de un Estado de formas democráticas, los derechos que éste enuncia y no conceden,  hacen  perceptibles,  a  un  tiempo,  un  déficit  ético,  la  necesidad  de  una separación  y las condiciones para refundar ese Estado, que no son otras que los sucesivos y acumulables arreglos que impliquen la realización honesta de sus lemas. Lo dicho lleva a considerar la importancia del lenguaje. La enunciación del discurso democrático crea la oportunidad para arreglos democratizadores porque, mientras habla, "el que habla está atrapado en sus palabras" (Maturana 1990: 70). Después, cuando el discurso resulta mentiroso, es ocasión de denunciar la hipocresía y de legitimar las perturbaciones que, como sanción, introduzca el cuerpo menor en las rutinas del mayor.

16   La construcción lockeana se puede entender como un algoritmo para realizar transformaciones: se empieza y se debe empezar con la acción directa, con la realización autónoma de un trabajo de conservación de vida; sigue a ella la construcción de un cuerpo político  separado  que  regula  el  conflicto  mediante  un  principio  "federativo":  sólo entonces puede pensarse en "participar" en las ceremonias estatales y, aun así, de manera cínica1.

Elementos de una política de discrepancia radical

17     Teniendo  en  cuenta  lo  anterior,  un  proceso  de  transformaciones  que  no  puede contemplar la toma revolucionaria del poder estatal debiera recorrer las siguientes fases.

18      Primera. Anclar la política de discrepancia  radical en un trabajo de conservación  de vida. Se ha  aceptado que  la justificación de toda política se encuentra en  la necesidad  de proteger un trabajo. Ahora bien, esta política específica, la de la discrepancia radical, se justifica, sólo puede justificarse, por la existencia de un trabajo discrepante, esto es, de un trabajo concreto que busque conscientemente, de manera  libre, esquivando  hasta donde sea  posible  su  conversión  en  capital variable,  la producción  de  bienes  de  buen  uso. Podemos verificar la existencia actual de dos clases de este trabajo, ambas explicadas por los perjuicios  que el modo de producción  dominante provoca,  ya sea en la fuerza  de trabajo o en la naturaleza o ambiente.

19     Los trabajos para reparar los daños de escasez. Son los que realizan de preferencia la sobrepoblación  relativa,  la  masa  sobrante,  para  satisfacer  por  cuenta  propia  las necesidades naturales que la sociedad ignora. Adoptan la forma de trabajo manual que se organiza, por ejemplo, como "minga". Esta misma clase de trabajo ejecutan, por supuesto, los obreros asalariados con remuneración insuficiente. Así se originaron en Chile en los ochenta las "organizaciones económicas populares" estudiadas por Luis Razeto, y cuyo desarrollo  resultó bloqueado  por  el  abandono  que  de  ellas  hicieron  el  Estado  de  la transición y la Iglesia, apenas la dictadura entregó el gobierno.

20     Los  trabajos  para  reparar el  daño  de  exceso.  El  derroche  capitalista  día  a  día  va destruyendo la naturaleza. El ecologismo activo rechaza ese daño e intenta paliarlo con trabajo físico  directo, que  implica,  primero,   limpiar,  reciclar,  reforestar, reconstruir naturaleza; y a la vez, casi regularmente, mediante la protección corporal no armada de la porción de naturaleza que la expansión capitalista necesita dañar. Uno de los mayores atractivos del movimiento ecologista radica en que su discurso discrepante se pronuncia mediante la realización material de su enunciado: consiste en acción directa. Este se expresa, asimismo, en la disensión cotidiana de las personas y hogares que, de variadas formas, dedican esfuerzos en procurarse comidas y bebidas libres de veneno y evitan consumos innecesarios  de recursos naturales.

21     La existencia real y, hasta ahora, separada de estas dos formas de trabajo sugiere la elaboración del concepto de trabajo autónomo de conservación de vida, para designar el trabajo que persiga, simultáneamente, el suministro inmediato de bienes de uso, su adecuación  en monto y calidad a los requerimientos de la reproducción armónica  de la vida humana y de la naturaleza. Por tanto, las transformaciones culturales, que podrían llegar a ser la base de poder político propio que la discrepancia podría oponer al poder político establecido, constituirían un espacio concreto caracterizado por la valoración del trabajo manual y artesanal y el rechazo ascético del derroche.

22      Simone Weil, ya a principios del siglo XX, oponía al optimismo industrial de capitalistas y soviéticos, la dinámica liberadora del trabajo manual, de la relación no mecánica con el mundo. En cuanto el recurso técnico resulte necesario, el único trabajo que puede dar sentido a  la  vida  es  el  que,  en  el  curso  de  todo su  proceso,  sea  gobernado  por  el pensamiento  metódico  del  ejecutor  directo.  Para  ella,  sólo  el  obrero  "plenamente calificado,  próximo  a la figura  histórica del  artesano, podría  de  verdad  enfrentar la opresión social de los diversos regímenes estatales (Weil 1957: 114-124). En el siglo que se inicia,  el programa  resultaría realizable.  La programación computadorizada de  series cortas abriría, si hubiera voluntad política para ello, perspectivas amplias para una producción  artesanal  moderna,  de  talleres  pequeños  controlados  localmente,  que satisfaciera la demanda de consumidores específicos (Friberg & Hettene 1985: 256). Entre nosotros, Maturana ha propuesto:  "desindustrializar Chile, generar grandes espacios artesanales, rescatar el dominio manual" (en Mendoza 1994: 36-37). Chile puede ser un parque de naturaleza.

23     La  discrepancia  radical  y  las  experiencias  que  la  materializan implican  también un rechazo ascético a la cultura del derroche.  Ascesis significa aquí la decisión consciente de ir buscando lo que resulte necesario para bien vivir, de manera de no demandar excesos intolerables para la justicia social, la vida de la especie y reproducción y equilibro de la naturaleza. Buscar lo necesario y limitarse a ello es un buen consejo que proviene de diversas fuentes.

24      Resulta sugerente que Marx en El Capital recuerde  la Política (I, 8) de Aristóteles. El filósofo griego  opone  el concepto de economía  al de crematística. La economía  es el arte de adquirir lo necesario para vivir una buena vida, y eso necesario tiene límites, cuya determinación corresponde a los responsables  del hogar y del Estado. La crematística o arte de hacer dinero no conoce límites en su despliegue; pero, según se sabe ahora, la naturaleza sí los tiene y el derroche los hace cada día más cercanos. Obedeciendo a la sabiduría que debiera ser común, el "hogar" suele levantarse contra la "polis" sometida a la lógica crematística. La ascesis es uno de los "temas del cinismo" (Rivano 1991:32).

25      La filosofía de Diógenes y la del Eclesiastés tienen un punto de encuentro: ambas buscan "la medida en la satisfacción de nuestras demandas,  de manera  que no se produzca  más de lo necesario consumir y basta para mantenerse". Existe un "producto innecesario": el plusproducto del plustrabajo. La ascesis representa la vieja reivindicación  de no tener que matarse trabajando para poder vivir. El Padre Nuestro nos enseña a pedir el pan que es necesario y suficiente cada día (Raissa Maritain 1961?: 77). Repetir la petición cotidianamente es cosa distinta a acumular sin límites.

Redefinir  el papel  del militante de izquierda

26      Si el trabajo tiene la importancia que se le ha asignado, entonces, hay que dar la palabra a Gramsci y a su concepción sobre el "nuevo intelectual". El militante, el nuevo intelectual sólo puede llegar a ser dirigente si satisface la fórmula "especialista + político" (Gramsci 1974: 392). El "especialista" significa aquí el entendido en cooperativismo, mutualismo, sindicalismo, contabilidad, resistencia, etc. El "político" en cambio, es el que tiene "ojo cínico".  El  ojo cínico  no  se  deja  engañar   por  los  nombres  de  fantasía del  mercado electoral, ve las igualdades reales y trata a todos con igual irrespeto. Si las promesas se cumplen, no se tratará de un regalo, sino del pago del sueldo de Diógenes, que se debe a quien hace la experiencia de la ascesis y el consumo mínimo (Rivano 1991: 36).

27     El  ejercicio en terreno de su especialidad, de sus artes y oficios propios potencia la independencia del militante. Ya no es un simple orador sino un transformador práctico y cuando  habla,  ya no lo hace  sólo para  repetir lo que dicen  más arriba.  En vez de los partidos de antes, asociaciones de militantes, se propone que sean "ligas de apoyo a iniciativas comunitarias". Si no se recrean  radicalmente, las formaciones  revolucionarias no tienen nada que hacer, y sin especialistas, las nuevas experiencias  sociales van a ir a parar a la vulgaridad clientelista.

Constituir comunas ecológico - cooperativas como entidades transformadoras básicas

28      Si por transformación social entendemos la ejecución de trabajos diversos que necesitan, por un lado, homogeneizarse y, por otro, defenderse,  esta transformación requiere  de un "gobierno" propio. Al hablar de "gobierno" se está siguiendo a Buber (1950: 63), el cual entendía las proposiciones de Kropotkin y Proudhon como "acracia", o ausencia de dominación, y no como "anarquía", o ausencia de todo gobierno. El gobierno que requiere el trabajo autónomo de conservación  de vida es la democracia - ojalá directa - practicada en  cualquier  territorio  geográfico  o  espacio  comunicacional  que  permita  a  los discrepantes efectuar deliberaciones ordenadas,  y adoptar decisiones que vinculen a los que participaron en ellas. La denominación de "comuna" señala la voluntad de conectarse con las antiguas tradiciones socialistas y libertarias y evoca la búsqueda de convivencia, comensalidad,  ayuda  mutua.  La  calificación  de  "ecológico-cooperativa"  sirve  para identificar los ámbitos desde  los que, según  se dijo al principio,  pueden  provenir  los grupos pioneros.

29     El aspecto cooperativo, en especial, apunta a que una organización como la comuna, en cuanto potencie el resultado económico del trabajo de autoreproducción de la "población sobrante", va a incidir directamente en la disminución  del grado de sometimiento de la clase  trabajadora al  capital.  Según  Marx  en  El  capital (I:  cap.  25;  sec.  3,  final),  su "dependencia absoluta" se explica por la existencia del ejército de reserva. Esto debiera entenderse en el sentido en que el área crítica del conflicto no se encuentra tanto en la fábrica, como fuera de ella, en la masa redundante, en la desocupación y en la forma como ella  sobrevive.  Ahora  bien,  el  cooperativismo  en  su  sentido  más  amplio  tiende, precisamente, a ser una forma "independiente" de reproducción de la fuerza de trabajo; y, su misma estructura orgánica  puede  llegar  a constituir aquella  cooperación  regular entre ocupados y desocupados que, teniendo a la vista la "ley general de la acumulación capitalista", se convierta en el prerrequisito básico para toda posible eficacia del movimiento obrero. La "precarización" del trabajo es el dato clave del actual proceso de expansión  capitalista. El trabajo de sobrevivencia  de los "precarizados" pasa a ser  un factor de importancia difícil de exagerar: o bien, se convierte en un área social de relativa independencia, o en un elemento adicional de sujeción. Para intentar lo primero  habría que dejar de ver en el esfuerzo propio puras reminiscencias pequeñoburguesas o autoexplotación. En todo caso, si se entiende la política como la continuación del trabajo de conservación  de vida por  los medios  de la integración y la defensa,  resulta lógico esperar que la entidad que realice tal política presente características como las que se exponen seguidamente.

30     Ciudadanía  amplia.  Todo  el  que  trabaja y  se  interese por  los  asuntos  comunes  es ciudadano.  Pero el concepto de amplitud ciudadana  debiera  abarcar  hasta los niños,  y ello, por tres razones.  Primero,  porque  son muchos  los que trabajan para  comer,  y no pocos los que lo que hacen con duro sufrimiento. Enseguida, porque todos ellos sufrirán las perores  consecuencias  de la irresponsabilidad que reina hoy día y por último, por la gran inclinación que tienen para decir, al pan, pan y al vino, vino: si hasta los niños entienden  la  necesidad  de  alguna  operación  desenfadada,  ella  podrá  hacerse  con tranquilidad moral.

31     Determinación del déficit de cargo estatal. La "minga", la cooperación, la ayuda mutua elevan  la  eficiencia  del  trabajo  autónomo.  Pero,  aun  así,  quedarán  necesidades insatisfechas y programas pendientes. La diferencia entre lo que se ha hecho por cuenta propia  y lo que debería  contarse para  lograr  una mejoría  real de la vida constituye el déficit de cargo estatal. Establecer ese monto puede considerarse tarea principal de la comuna, a la que sigue la organización  de las presiones  que se ejercerán  sobre el Estado, desde sus municipios hacia arriba, para obligarlo a pagar. La comuna debiera verse como un agregado de conocimientos contable-presupuestarios y tácticos. Para justificar las presiones,  el trabajo autónomo ya desplegado  serviría  de justo título moral.  Por otra parte, la determinación precisa del déficit permitiría a la comuna llamar a los interesados en poder estatal a presentar "propuestas  públicas" para saldarlo. Quizás pudiera  decirse que  la  comuna  es  la  fuerza  que  hace  imposible  al  capital  y  al  Estado  seguir desentendiéndose de las externalidades positivas que generan los trabajos autónomos de conservación de vida. Pagar lo debido es cosa distinta a conceder beneficios.

32     Empleo  de  la  descentralización,  de  la  gestión  local,  etc.,  sin  confundirlas  con  una verdadera transformación. Se habla  mucho  de  la sociedad  civil. Habrá  que  tener en cuenta esta reserva: "La sociedad civil no debe ser mitologizada. No tiene ni siquiera por qué ser progresista. A decir verdad, la sociedad civil chilena del presente es la misma que derribó a Allende, sólo que su componente izquierdista es ahora mucho más débil, machacado y amedrentado." (Cifuentes 1997: 156). La idea de "comuna" se propone al componente discrepante de la sociedad civil; nace de la historia del "bajo pueblo" y quiere continuarla.

33      Debe continuarla, porque  las condiciones  que afectan a los transformadores sociales de hoy son similares a las que debieron enfrentar los primeros socialistas: necesidades impostergables,  y  un   sistema  estatal  que   las   ignora   y  no   puede   ser   asaltado revolucionariamente. Ese es el cuadro que llevó a Luis Emilio Recabarren a formular su teoría "mancomunal" y de  "socialismo  municipal",  cuya  "pasión  y muerte" analizan Salazar y Pinto (1999: 281 ss). Puede que haya que subrayar en la explicación de su muerte el factor subjetivo, la adecuación al viraje táctico a que empujó el triunfo de la revolución rusa. El eje de la mancomunal, el mejoramiento autónomo e inmediato de la vida por "organizaciones culturales y educativas - cooperativas y mutuales", propias de los momentos de "reflujo", debía ceder el lugar a la organización  leninista de asalto, exigida por la crisis generalizada  del capitalismo y la consiguiente revolución  proletaria (Stalin 1924: 90 ss). Del viraje táctico se pasará a una ideología de desconfianza  a todo lo que no sea estrictamente fabril,  la cual culmina  en la identificación represiva  de todo lo que pueda llamarse genéricamente "autoconstrucción", con la "autoexplotación" de la fuerza de trabajo.

34      Después de  suceder  lo que  sabemos,  hay  que  volver  a dar  la palabra  al Recabarren original, al de, por ejemplo, El balance del siglo .... Su proyecto era el de: (a) un progreso autónomo, que opera b) como "acusación perenne  a la indolencia común y c) como acción proletaria que  empuja  la  acción  de  la  sociedad  (en  Godoy  1971:  299  ss).  Para  una perspectiva como la enunciada, las ventajas de la acción local resultan evidentes: facilidad para conectar a los iguales y posibilidades de acción en el ámbito municipal, pero también deja a la vista la necesidad de enfrentar los poderes centrales.

35     Testimonio,  prohibición  y  participación  desconfiada.  Una  eficacia  no  puramente testimonial supone  un  testimonio previo,  un  ejemplo  concreto. El  trabajo concreto produce,  debe producir,  una vida mejor, perceptible como tal por el común de la gente. Con la solidaridad y la cooperación también se pueden hacer buenos negocios. Pero el ejemplo  y el testimonio no  sólo tienen significación  "privada",  también acusan.  Con relación a los poderes centrales, el trabajo por cuenta propia opera legitimando la acción directa que busca prohibir al Estado la persistencia en errores magnos, los atropellos y destrucciones a que induce el interés mercantil de corto plazo. Los textos menos azucarados  de acción desarmada  no sólo contemplan la no-cooperación y la persuasión. La  "intervención" consiste en el estorbo y hasta en la supresión de las actividades contumaces del poder (Sharp 1973: 357 ss). La "prohibición" por "intervención" puede verse como la coacción popular de la coacción estatal mediante "fuerza civil", que es el empleo del movimiento y la capacidad de trabajo corporales como modos de acción en los encuentros físicos.

36     Para estos efectos, el "hogar" opera como contrapartida y corrección del Estado, para obligarlo a someterse a la "economía" que debiera ser la norma común a ambos. El ámbito doméstico proporciona a la resistencia - prohibición, masa y, en cuanto proveedor de energía  y alimentos, duración.  Las acciones  por  cuenta propia  adquieren envergadura estatal cuando, combinadas, se enfilan a los poderes centrales. Así y todo, no pierden su condición negativa o "abrahámica": son expresión  de una minoría  enérgica  y hábil que, en el mejor de los casos, impide la catástrofe para una mayoría indolente y, en el peor, puede salvar a los suyos. Hay que decir, por último, que la "prohibición por intervención" tiene una cara positiva: la iniciativa popular en asuntos legislativos, la cual el movimiento discrepante debiera intentar realizar, con o sin respaldo de los textos legales.

37   Después de estos trámites plebeyos correspondería estudiar las condiciones de la "participación" tan solicitada por las elites. No podrá sino ser "desconfiada": quienes pueden concursar por las cumbres del poder lo hacen porque ya han aceptado pagar los elevados derechos  de entrada que los empresarios y funcionarios  cobran por ingresar  a dichas   competencias.   No   existen   títulos   pre-adquiridos   para   representar   a   la discrepancia.  La discrepancia  no debiera privarse  del derecho a averiguar  fríamente cuál de los aspirantes ofrece mejores servicios a la acción por cuenta propia. Combinando (nacional  e  internacionalmente) testimonio, prohibición  y  participación desconfiada, puede pensarse en la posibilidad de que mayorías suficientes comprendan las razones que hay para que el mundo cambie de fase.
Enero 2000

BIBLIOGRAFÍA
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NOTAS
1.  La Escuela Cínica fue fundada por Antisthenes (444-367 AC.), discípulo de Sócrates. El ideal de Antisthenes era el dominio de sí mismo y la paz del espíritu, obtenidos mediante un retorno a la sencillez de la naturaleza y el rechazo de las necesidades artificiales. Según Ferrater Mora (1987), el sentido peyorativo  que actualmente acompaña al término  se debe, en gran parte,  al desprecio que tenían los cínicos por las convenciones sociales. El representante más famoso de la escuela es Diógenes. Rivano enumera,  entre  sus temas  principales,  la ascesis,  la libertad,  la vuelta  a la naturaleza, la franqueza  descarnada.  Uno puede ver en la actitud  cínica la dimensión  política del compromiso  franciscano  con los menores,  los pobres y la tierra:  es la cólera máxima del que no quiere matar, pero necesita zamarrear a los dañinos. Afianza esta idea el elogio de Maritain a su amigo Saúl Alinski, organizador de comunidades  populares  y líder antirracista de Chicago, cuyos métodos considera Maritain "tan eficaces como poco ortodoxos" (1966: 41). Esta eficacia era plenamente cínica. Alinski  consideraba  que la formación  del organizador debíaestimular su sentido de la irreverencia y del humor, porque éste es un agente que "provoca, agita, desordena, desacraliza, atropella" (1971: 132 ss).

RESÚMENES
A partir  de la afirmación de que el capitalismo prosigue su expansión, el autor se pregunta cómo llevar a cabo una lucha anticapitalista en esas condiciones. Rescata que éste fue el contexto de los primeros  socialistas, pre-marxistas o utópicos, y que esta radicalidad  anticapitalista se encuentra hoy en la protesta ecologista. Introduce el concepto de "discrepancia radical" con el derroche capitalista,  que amenaza para la vida de la especie humana  y de la naturaleza. Acude el autor en su  tesis  al Segundo  Tratado  sobre  el Gobierno  Civil, de  John  Locke, para  luego  postular  los elementos  políticos de una discrepancia  radical y la necesidad de redefinir  el papel militante de la izquierda.
Partant de l’affirmation que le capitalisme poursuit son expansión, l’auteur s’interroge à savoir comment mener à terme une lutte anticapitaliste dans ces conditions. Il souligne qu’il s’agit là du contexte   des   premiers   socialistes,   pre-marxistes  ou   utopiques,   et   que   cette   radicalité anticapitaliste se trouve aujourd’hui au cœur de la protestation écologiste. Il introduit le concept de « divergence radicale » face au gaspillage capitaliste,  qui menace la vie de l’espèce humaine et celle  de  la  nature.  L’auteur  fait référence pour  défendre  sa  thèse  au  Second  Traité  sur  le Gouvernement Civil de John Locke, pour ensuite exposer les éléments  politiques de la divergence radicale et la nécessité de redéfinir  le rôle militant de la gauche.
From the claim that capitalism continues to expand, the author  discusses how to conduct an anti- capitalist struggle in those conditions. He rescues that this was the context of the first socialist or utopian pre-Marxist and anti-capitalist radicalism that is now in the environmental protestors. It introduces the concept of "radical disagreement" with capitalist waste, which threatens the life of mankind and nature. The author refers to the thesis of John Locke ‘s Second Treatise on Civil Government,  to  then  apply  the  political  elements  of a radical  discrepancy  and  the  need  to redefine the militant role of the left.

ÍNDICE
Palabras claves:  política, discrepancia  radical, capitalismo, anticapitalism, Locke
Keywords: politics, radical discrepancy, capitalism, anticapiralism
Mots-clés: politique, divergence radicale, capitalisme

domingo

La Izquierda Cristiana declara al pueblo de Chile



Enfrentados a la segunda vuelta presidencial, la Organización de Izquierda Cristiana entiende que es un deber político y ético  fundamental  para  nuestra  organización,  decir  una palabra frente al proceso electoral que se avecina.



Antes que todo queremos reafirmar que tenemos la convicción de que creemos en la democracia y que consecuentemente con ello creemos que el soberano es el pueblo Chileno, y que la base de una verdadera democracia, consiste en crear las condiciones para que efectivamente sea el pueblo el que mande.

Creemos, en consecuencia, que ni las cúpulas políticas, ni los partidos, ni los movimientos pueden atribuirse, pura y simplemente, su representación.

Por eso el destinatario de esta carta es al Pueblo de Chile, en el entendido que es quien resolverá y deberá en consecuencia asumir la responsabilidad sobre las implicancias de su decisión en el próximo evento eleccionario, en el cual entregará el futuro de la administración del estado para los próximos cuatro años.

Cuando adscribimos a desarrollar trabajo político en el Frente Amplio lo hicimos sobre el convencimiento que este referente contenía elementos  para convertirse en un referente político que aspira a lograr una unidad profunda, duradera y con capacidad de lograr cambios significativos en la sociedad Chilena, y que ésta no podía lograrse sin considerar entre sus actores principales al pueblo de Chile y sus diversas organizaciones sociales, sindicales, partidarias y políticas, de no hacerlo, terminaría por convertirse en un referente hegemonizante y prioritariamente abocado a satisfacer aspiraciones electorales, como ya ha ocurrido con otros fenómenos políticos.

Los resultados de las elecciones parlamentarias muestran un gran logro electoral del proyecto del FA, convirtiéndolo en la tercera fuerza política. No obstante, no olvidamos que este solo representa un 8,5 % del universo de los hombres y mujeres que tiene derecho a voto. Esto significa que debemos seguir construyendo procesos de unidad antineoliberal y desarrollando mecanismos para una mayor participación política del Pueblo.

Tampoco fue Beatriz Sánchez, candidata del FA, quien pasó a segunda vuelta.


Nuestro compromiso electoral terminó, por tanto, en las elecciones pasadas. El proceso electoral está ahora centrado en una segunda vuelta en que se definirá el próximo presidente entre dos candidatos que no representan nuestra opción.

Para quienes militamos en la Izquierda Cristiana, se da por evidente que ni un voto de la IC irá para el candidato de derecha Sebastián Piñera. La derecha ha demostrado que cuando suma el poder político, al poder económico que detenta, lo usa a favor de los interese de las minorías privilegiadas que representa. Creemos que un gobierno de Piñera, representará un estancamiento en la recuperación de los derechos sociales, en la administración de la economía, en la resolución de las cuestiones étnicas, y en la protección de los recursos naturales y la biodiversidad. Por el contrario, avanzará en consolidar el modelo de explotación humana y de los recursos natural sin otra mirada que la búsqueda de la acumulación económica. En el mejor de los casos quizás no desmantele algunos de los pocos avances sociales que se han logrado en el actual gobierno. Un gobierno de derecha no significará nada beneficioso para la vida del pueblo. 

Tampoco lo es, por la vía del mal menor, llamar a votar sin reparos por el   candidato Alejandro Guiller, quien como ya lo habíamos expresado, representa la continuidad de un proyecto político que   se ha caracterizado por su entrega y sumisión sin reparos a la administración, mantención, profundización y perpetuación del sistema (neoliberal), ha conducido a la pérdida de credibilidad en los actores políticos y minado la posibilidades de construir un Chile mejor, con verdadera justicia social, solidario e incluyente. No ha mostrado voluntad política para facilitar la participación social. A las demandas sociales ha respondido realizando reformas superficiales que evidencian la voluntad política de no realizar modificaciones profundas en ninguna de las áreas sensibles de la sociedad.

Para la Izquierda Cristiana, es claro que ambos proyectos no son iguales, como también es claro que, con matices representan la comunidad del proyecto neoliberal.

En ese contexto, la Izquierda Cristiana, ha dejado en libertad de acción a sus militantes, para que en conciencia y en comunidad, evalúen según los acontecimientos de aquí a las elecciones, la posición, apoyo o abstinencia, acción de propaganda o silencio, con la cual enfrentarán la segunda vuelta electoral.

Para la Izquierda Cristiana, esto no constituye un acto de renuncia a nuestras luchas, ni a oponernos en todos aquellos proyectos que lesionan los intereses de los pobres y oprimidos, de los vulnerables y del pueblo que decimos representar, y que simultáneamente pongan en riesgo de sobreexplotación y de extinción nuestro patrimonio material que será también el de las generaciones futuras. 

Llamamos al pueblo, a que también realice ese acto de libertad de conciencia considerando que la acción de cada uno de los potenciales votantes en la segunda vuelta determinará el futuro de la sociedad. Contrario a lo que se piensa, en el sistema electoral chileno, todos expresamos nuestra voluntad electoral, incluyendo a quienes no votan.

En la puesta en escena de la segunda vuelta, aparecerán temas largamente sentidos como el cambio de la constitución, cambio sistema de seguridad social, sistema educacional, etc. Entendemos que la libertad de conciencia se convierte en activa cuando evalúa y valora los hechos, por tanto, llamamos a ponderar los proyectos y compromisos detrás de cada candidatura, el nivel de coherencia con las expectativas personales y la credibilidad que le merecen al momento de la toma de decisiones electorales.

La responsabilidad política no termina en un acto electoral. Hacemos, por tanto, un llamado a que la libertad de conciencia activa se exprese también exigiendo y tensionando al futuro gobierno y a los parlamentarios del FA, para avanzar en el cumplimiento de los programas comprometidos.

Al pueblo de Chile.
Fraternalmente.



IZQUIERDA CRISTIANA DE CHILE                                                         
29 de Noviembre de 2017 

viernes

MDP fija su posición para segunda vuelta

MDP fija su posición para segunda vuelta

El Movimiento Democrático Popular, organización integrante de la Mesa Nacional del Frente Amplio, y del cual la Izquierda Cristiana es parte, ante la actual coyuntura electoral señala:
Valoramos la masiva y contundente  votación obtenida por nuestra candidata presidencial Beatriz Sánchez y la elección de una importante bancada parlamentaria del Frente Amplio; de igual manera, agradecemos la significativa adhesión obtenida por nuestros candidatos cros  Doris González y Alberto Mayol. A nuestro entender, lo sucedido obedece a un altísimo respaldo a un Programa alternativo, que contiene las tareas básicas pendientes de transformación  estructural  de la institucionalidad vigente, y que permitirá abrir Las grandes Alamedas para la transformación profunda del actual modelo económico neoliberal dominante.
El Programa de nuestra candidata presidencial y del FA, busca refundar y reconstituir una nueva institucionalidad para abrir paso a una democracia participativa y protagónica del pueblo chileno. Por lo mismo, consideramos  prioritario la convocatoria a una Asamblea Constituyente para la elaboración de una nueva Constitución democrática que consagre los derechos sociales,  económicos, culturales y ambientales y que permita la recuperación de las riquezas básicas y los recursos naturales; el termino de las AFP y  su reemplazo por  un sistema solidario, tripartito y de reparto propuesto por la Coordinadora NO+AFP, el desarrollo de una verdadera descentralización del país; la constitución de un gran polo de propiedad social, la progresiva adquisición social y pública de la propiedad de las empresas y sectores estratégicos de la economía  que genere excedentes para el desarrollo de políticas públicas en torno a salud, educación y previsión y que se rija por criterios de sustentabilidad y la moratoria y la revisión de los actuales Tratados de Libre Comercio con participación ciudadana vinculante.
En el marco de debate del FA para definir una posición conjunta ante la segunda vuelta presidencial  como MDP proponemos:
1. El Frente Amplio debe declarar inequívocamente que sea cual sea el resultado de la segunda vuelta presidencial que seremos oposición al gobierno que emerja de esa elección pues nuestro programa busca una transformación estructural de la política económica neoliberal imperante.
2. En coherencia con lo anterior, señalamos que ningún tema puede ser objeto de negociación previa de cara a la segunda vuelta presidencial, pues todo diálogo deberá darse el 2018  de cara a los ciudadanos tanto en el nuevo Congreso electo y con las organizaciones de Trabajadores sociales y populares, y deberá ser en torno al  Programa de gobierno qué presentamos desde la candidatura presidencial del Frente Amplio.
3. No cabe duda que un eventual gobierno de la derecha con Piñera es un serio retroceso para nuestro país y en consecuencia entendemos que el pueblo votará para impedir que la derecha empresarial y política con Sebastián Piñera gane la elección en segunda vuelta. Por lo mismo, consideramos  de plena responsabilidad del senador Guillier convocar y sintonizar con las grandes aspiraciones transformadoras de quienes votaron por el Frente Amplio. Esta es la única manera para impedir que la derecha empresarial y política con Sebastián Piñera gane la elección en segunda vuelta.
4. Finalmente, el MDP respalda las luchas de los trabajadores del sector público que se movilizan y paralizan por un reajuste justo y apoya activamente la convocatoria a la realización de una Protesta Nacional convocada por el Movimiento la Coordinadora Nacional de Trabajadores de No + AFP el 30 de noviembre.
Por un Polo de Izquierda en el Frente Amplio
Izquierda Cristiana  23 Ago 2017

Hemos decidido conformar un Polo de Izquierda y sumarnos al Frente Amplio, mediante la siguiente declaración:
En enero del presente año la Izquierda Cristiana de Chile expresó la disposición para conformar un Frente Amplioque albergue todas las vertientes ideológicas y políticas de la izquierda chilena. Este lugar de encuentro de mujeres y hombres, sosteníamos, debe fomentar el despliegue de las diversas organizaciones sindicales, artísticas, medioambientales, autogestionadas, barriales, poblacionales, ecuménicas, religiosas, de la educación y la salud popular, de allegados, cesantes, migrantes, recreativas y políticas, que se declaren empeñadas en comprometer tiempos, ánimos y compañerismo para diseñar y llevar adelante varios procesos colectivos que ayuden a superar el capitalismo.
La Izquierda Cristiana de Chile asume que la unidad de estas diversas manifestaciones sociales se hace posible en las experiencias de construcción de soberanía popular, en todos sus niveles y formas, y observamos que el Frente Amplio es una instancia pertinente y que ha logrado congregar voluntades y disponer las condiciones para arribar a ese propósito. En ese curso de acción reconocemos y felicitamos la participación de nuestros militantes a nivel comunal y en las primarias presidenciales del Frente Amplio.
Transcurridos ocho meses de la declaración de enero, vemos con preocupación que la coordinación nacional del Frente Amplio haya sostenido una política de exclusión de las fuerzas que han querido integrarse a este espacio, a quienes no se les ha permitido participar en dicha instancia, y estimamos imprescindible que un referente político que se plantee la superación del modelo neoliberal requiere necesariamente la mayor amplitud y generosidad posible, para lo cual se hace preciso tener una disposición y voluntad unitaria que hemos visto ausente.
Esta inquietud surge en el entendido que solo un programa de transformaciones de las instituciones económicas y políticas del neoliberalismo, facilitará la construcción de una sociedad del buen vivir que ayude a resolver los problemas y cumpla los anhelos del Pueblo de Chile.
De este modo, y con miras a la consecución de los objetivos señalados en nuestra declaración de principios, la Izquierda Cristiana de Chile resuelve lo siguiente:
1) Ratificamos nuestra disposición a integrarnos en propiedad al Frente Amplio, en las coordinaciones regionales y nacionales, a fin de ser parte activa de estos espacios, con miras a colaborar con un proyecto que se plantee sin ambigüedades la construcción de una sociedad del buen vivir, lo que supone la transformación radical de las instituciones sociales y políticas existentes, a la vez que un nuevo orden constitucional marcado por una profunda vocación democrática, tanto en lo político, como en lo económico, lo social y cultural; y
2) Conformaremos un Polo de Izquierda, tanto con organizaciones políticas que son parte del Frente Amplio como con aquellas que han sido excluidas o no forman parte de este.
POR UNA SOCIEDAD DEL BUEN VIVIR
POR LA UNIDAD POLÍTICA Y SOCIAL DEL PUEBLO

IZQUIERDA CRISTIANA DE CHILE

martes

Daño, resistencia y socorro mutuo, Bosco Parra

                                                                                              Bosco Parra, Diciembre 2016

1. Situación de daño y sujeto político

Daño es, aquí, el perjuicio moral y biológico que sufre el ser humano a causa de la agresividad competitiva y de las perturbaciones ambientales que desata una cultura centrada en la obtención voraz de la máxima ganancia.

El daño es una situación de la que no escapa nadie. Tampoco las clases en pugna. La lucha de éstas puede llevar al hundimiento de la sociedad entera, si la de los explotados no discierne entre el trabajo que merece ser hecho y el que le asigna la relación de producción que produce veneno.

Mientras, podemos calificar de sujeto político a cualquier individuo de la especie humana que decida actuar de inmediato contra el daño. (1)

La inmediatez distingue a este sujeto político del “ciudadano”: el ciudadano debe esperar la mediación del Estado para actuar, lo que supone demora. Su utilidad y la de sus representantes se manifiestan cuando operan como portavoces del sujeto político en lucha.


2. La gravedad del daño

¿Por qué la inmediatez? Por la gravedad del daño, por la magnitud del peligro.

Para fundar lo dicho, en vez de transcribir datos de la abundante información científica corriente, recurrimos a la síntesis que proponen dos filósofos que han abordado el problema.

von Wright (2) propone pensar la relación actual entre la especie humana y la naturaleza siguiendo una metáfora clásica. Hybris: la sociedad industrial hiere a la naturaleza, la explota sin límites, con arrogancia y soberbia. Némesis: la naturaleza responde con desórdenes que ya afectan a la salud misma de la especie. A esta venganza, la sociedad ofrece una defensa débil y desconcertada que se explica, más que por deficiencias técnicas, por la fragilidad moral que sigue a la ausencia de valores solidarios.

Roberto Torretti (3): “El género humano ha dejado de ser una idea abstracta - para convertirse en una sociedad concreta, unida, para mal o para bien, por un destino común“. Este puede consistir en “la aniquilación general por conflagración atómica o por el envenenamiento del ambiente o bien, en nuevas y mejores condiciones materiales de vida para todos”. Agrega: “hoy por hoy, no parece verosímil que los hombres, por esquivar la primera alternativa, renuncien a la civilización industrial que nos tienta con la segunda”. Pregunta: los términos de esta elección ¿son independientes el uno del otro? Diremos no: la tentación es el nexo entre ambos. Las nuevas y mejores condiciones materiales, mostrándose apetecibles, inducen a hacer algo que no conviene hacer, a tomar algo que no conviene tomar: lo excesivo. A la tentación se cae. Lo razonable, que no necesita ser definido por alguien externo al sujeto, sino por su propio buen juicio - se degrada en ansia desaforada (en veneno, en basura).


3. El autocontrol del daño

Moulian: después de distinguir entre el deseo que nace de la profundidad de la vida humana, y el despilfarro hedonista inducido por el sistema de la ganancia, propone: “es preciso construir una cultura que, poniendo al centro el deseo, coloca también en el centro el autocontrol”. (4)

El límite. Puede entenderse el autocontrol como la determinación del límite, y, por límite, el punto concreto, material, perceptible, en que la producción de cosas acarrea perjuicio. Percepción acrítica del daño: es la comprobación puramente sanitaria por parte de ‘los entendidos’ de una “anormalidad” que es con frecuencia de larga data; mediciones perezosas rutinarias.

El enfado. El individuo doméstico siente dentro de su propia casa el desperdicio: montones de basura. Los echa fuera, enojo contra la autoridad que no la retira. Pero aguanta, como la mayoría.

El reciclaje. Un acto higiénico que ya es una crítica primaria. El sujeto distingue entre lo necesario y el exceso, y elimina el exceso. Pero, también como la mayoría, encarga a un tercero su eliminación.


4. El conflicto de resistencia y socorro

Lo normal es el aguante, soportar con enojo, pero sin oponerse, dejando que las cosas, malas, sigan su curso. Pero hay quien no. Hay quien choca, contra la autoridad, contra la empresa, contra los vecinos incluso. Genera un conflicto muy especial: no tiene un adversario, sino múltiples agresiones simultáneas, porque los daños son de innumerables orígenes. Está cercado y debe defender todo el cerco al mismo tiempo. Entonces, si la agresión es multiforme, su fuerza propia deber ser también multiforme, plurivalente.

¿Cuál es esta fuerza? Su capacidad o fuerza de trabajo. O sea, su cuerpo activo - no el cuerpo foucauldiano medido y amarrado. Puede trabajar como resistencia, atravesándose en los caminos del dañador. Puede también limpiar y reparar - y cuando la oposición es demasiada, puede pedir socorro a sus iguales. Entre varios, romper resulta posible.

5. Trabajo autónomo y comunitario

En esta situación, el sujeto, ahora político y transformador, adhiere, consciente o inconscientemente, a una regularidad histórica: Cada vez que los necesitados deben superar carencias inaplazables desentendidas por la sociedad, recurren a la realización autónoma e inmediata de su capacidad de trabajo, reproduciendo así sus vidas, no sólo de manera primaria, sino también con dignidad y belleza.

Por ejemplo, a cada mal, un trabajo asociado.

Así: ¿Enfermedad? = asociaciones de socorro mutuo                                               

¿Explotación? = sociedades y federaciones de resistencia, mancomunales

¿Inmoralidad y vicios? = su propia educación y crítica a la religión que no entrega moral

¿Amarguras? = sociedades de recreo. (5)

Se trata de una estructura que sostiene todos los primeros movimientos de reivindicación obrera: utopismos, anarquismos, cooperativismos, etc. Un común denominador puede encontrarse en la preocupación por la cultura. Pero la multiplicidad de facetas se verá reducida y homogeneizada por el binomio partido-sindicato. Llegado el momento de enfrentar política y socialmente al fascismo, la derrota obrera se explicará en buena medida por la ausencia de las concepciones utopistas del trabajo propuestas por Fourier

(6). Estas, al concebir el esfuerzo humano como una cooperación con el desarrollo propio de la naturaleza, y no como su explotación ilimitada - sustraían al trabajo de una estructura de supremacía tecnocrática, que resultaría más útil al proyecto bélico fascista que a cualquier esfuerzo democratizador.

Gabriel Salazar (7) comprueba que la presencia de la estructura básica antes mencionada logra que sucesos tan diversos como el bandidaje popular y las sociedades mutuales operen sin embargo como antecedente de identidades de creciente autonomía cultural y fuerte consistencia histórica. Las sociedades mutuales, por ejemplo, no surgieron para inaugurar la lucha sindical, sino “para ir modelando una propuesta construida en su propia vida“. Desarrollan un trabajo “creativo “que les permite configurar un modelo de acción comunitaria que se fue proyectando hasta devenir, hacia 1918, en un poder social con capacidad de acción constituyente.

El modelo de acción comunitaria, la necesidad de acción comunitaria ha sobrevivido a todos los derrumbes. Hoy pueden llamarse neonarodnismo, ecologismo de los pobres, neo-anarquismo, consumismos libertarios, autonomismo, etc. Y bajo uno y otro nombre, el principio de resistencia y socorro mutuo.


6. Trabajo político manual
La forma práctica que toma hoy el modelo comunitario es el experimento: el cambio que expresa la vida cotidiana cuando se introduce en ella el valor de la solidaridad, de la autoayuda y el socorro mutuo, sobre todo “con mucho trabajo manual“: Mellado (8)

Primero el alimento
El mismo Mellado: ¿qué se va a comer en el invierno?

En un mural se podía leer hace poco: “llegará el día en que te des cuenta que no puedes comer billetes“

Hay que pensar como si ya estuviéramos en ese día - preparados.

Atender a la agricultura, ya sea campesina o urbana (diga lo que diga el respetado Samir
Amin). Cada día se sabe de más huertos familiares, de barrio, de permacultura, etc.: todas ellas experiencias de solidaridad manual.

Todas estas actividades sirven además para combatir el miedo. Maturana (9) define el miedo como un espacio de sucesos sin acciones posibles. Hay mil acciones posibles y cada vez son más las que culminan en práctica habitual. A más acciones, menos miedo.

7. Giros hacia

No se puede renunciar de golpe a toda la civilización industrial. Pero sí es posible, juntando las resistencias que ya existen, instalar ciertas reflexiones que hasta ahora se evaden. Lo que se logre abrirá caminos hacia una manera distinta de organizarnos. Se pueden considerar fundamentales las siguientes direcciones: una pausa tecnológica, una consideración de la historia natural, y la reflexión política.

Una pausa tecnológica

Maturana: “pero no ahora“(9). A la larga, es bueno conocer todos los problemas relacionados con la fertilización y la implantación del óvulo en la especie humana. Pero no ahora, cuando van a ser usados de manera mercantil.

Bunge: “La tecnología tiene que ser más conservadora que la ciencia“. Los escándalos de los medicamentos mutagénicos de los años 60 pueden repetirse si el paso de la investigación pura a la aplicada y de ésta a la producción, se efectúa con la sola regulación de la rapidez, propia de la tecnología (10)

La historia natural
El problema lo expone Sebald: “Entre Historia e Historia Natural“(11). Podemos preguntarnos cuándo la historia natural puede predominar sobre la humana. Con seguridad, en los momentos de las más graves catástrofes, cuando seres de nuestra especie son aniquilados.

Pero los relatos recopilados por Sebald se refieren a una situación específica: la destrucción total e innecesaria de ciudades alemanas de ninguna importancia, cuando el fin de la II Guerra Mundial era ya inminente.

En el momento de la aniquilación, los sobrevivientes no saben de verdad qué ha pasado. Recurren a automatismos patéticos: la encargada del cine destruido sólo atina a pensar en el programa que debe exhibir a las 2 de la tarde, como todos los domingos. En esos instantes no se puede saber aún qué especie resultará la dominante después de la catástrofe: si la humana, estupefacta, que no sabe qué decir o hacer, o alguna de las más repulsivas de la escala de lo vivo, que la historia natural ya ha diseminado.

¿Por qué se destruye lo que ya no tiene importancia? ¿Por qué se mata a quien ya no puede matar?

No por locura. O no, al menos, por una locura corriente. En medio de toda esa sinrazón, operaba en su extremo la racionalidad del capitalismo que fabrica: todo lo producido debe consumirse. Un general estadounidense de brigada aérea dijo: “en definitiva las bombas eran mercancías costosas que no se podían lanzar sobre las montañas o en un campo abierto después de todo el esfuerzo que había costado fabricarlas“

Habría que crear una “commonwealth“ con la Naturaleza, nombrando a la Ciencia Honesta como la persona ficticia que la represente en un contrato en que nuestra especie, procurando su propia preservación, restrinja sus excesos. ¿Sueño, abuso de las palabras? Sí - pero en ningún caso locura.

Ante todo, reconocer la urgencia, establecer una correspondencia sensata entre los ritmos de cada historia. Todavía en 1949, Jaspers podía decir que la historia de la naturaleza es infinitamente lenta si se la mide por la escala humana. Los cambios de la humanidad son, por el contrario “rápidos y conscientes“(12)

Ya no. Hoy los científicos serios señalan que las decisiones políticas son exasperantemente lentas frente a la rapidez insólita de los cambios naturales. Ahora sí que hacen falta cambios “rápidos y conscientes“(13)

La reflexión política

Hay que volver a examinar cuestiones viejas. El Estado, por ejemplo, al que secularmente se mira con prevención: desde el relato bíblico de Samuel hasta las teorías que piensan cómo se extinguirá.

Entonces ¿por qué Estado hoy?

Porque así como el ciudadano y sus representantes pueden operar como altavoces del sujeto político preocupado del problema esencial de hoy - la supervivencia de la especie es factible que el Estado sirva de multiplicador del esfuerzo autónomo. No es difícil encontrar agentes y subsistemas que, con diversos grados de verdadero interés, acepten dar importancia al problema esencial y puedan entender que el Estado se legitima cuando se asigna prioridades correspondientes a los peligros de hoy.

Si tales prioridades se establecen, el Estado puede dejar de ser un obstáculo para el desenvolvimiento del proceso de preguntas-y-respuestas que conducen hasta la verdadera raíz de la inhabilidad colectiva: el dominio del capital sobre los intercambios necesarios del mercado.

Podría ser útil la proposición que sigue:

Constitución Política. Artículo primero.

La finalidad primordial del Estado de Chile y la justificación actual de su existencia consisten en adecuar la sociedad a los graves cambios naturales ya producidos en el planeta y en asegurar la subsistencia igualitaria y solidaria de sus habitantes tras las desgracias colectivas que puedan afectarlos.

La Primera Magistratura asegurará que las políticas públicas se atengan rigurosamente a tal prioridad y, asimismo, promoverá el desarrollo de un sector de la economía que integre a las asociaciones de trabajo autónomo y artesanal, orientadas a producir para el consumo directo, y al progreso cultural de sus miembros.

Referencias
1. Marx-Engels. Manifiesto del Partido Comunista. “lucha (de clases) que terminó siempre con la transformación revolucionaria de toda la sociedad o el hundimiento de las clases en pugna

2. von Wright, G. Vetenskapen och förnuftet (Ciencia y Razón)

3. Torretti, R. 1971. Filosofía de la Naturaleza. Introducción.

4. Moulian, T. 1998. El consumo me consume

5. Recabarren, L. E. 2010. Ricos y pobres. LOM (25)

6. Benjamin, W. 2009. La dialéctica en suspenso. LOM. Traducción, introducción, Pablo Oyarzún Robles.

7. Salazar, G. 2012 Movimientos sociales en Chile - Trayectoria histórica y proyección política.

8. Mellado, M. 2009. Micropolíticas. Punto Final No 684.

9. Maturana, H. Entrevistado en Todos Queríamos Ser Verdes. 1994.

10. Bunge, M. 1983. La investigación científica. (709)

11. Sebald, N. G. 2007. Campo Santo. (64-91)

12. Jaspers, K. 1953. Origen y meta de la Historia.

13. Dörr, O. Catástrofe Ecológica en Marcha. El Mercurio, 25/5/2015: A2.

Adhesión a la candidatura de Alberto Mayol



IZQUIERDA CRISTIANA DE CHILE 
DECLARACIÓN PÚBLICA 

Adhesión a la candidatura de Alberto Mayol

IC, 8 de mayo de 2017

   La Izquierda Cristiana, se identifica plenamente con todas las luchas sociales en la consecución de una mirada y da cabida a todas las visiones de mundo y corrientes que manifiesten  categóricamente  su compromiso con  el ser humano”

Por ello buscamos la convergencia revolucionaria, teórica y práctica de la izquierda, desarrollando un trabajo común en todos los terrenos de acción política y social.”  Esas concepciones políticas nos motivan y comprometen desde hace 45 años. 

En el trabajo de construcción de nuestros sueños -en conjunto con nuestro pueblo-, declaramos que en la contingencia electoral, el candidato Alberto Mayol, es quien más  representa nuestra postura política.
   Nos parece que esa postura es cercana a los principios básicos de nuestra colectividad, dado que coincidimos en:

- Una oposición ideológica y política al capitalismo en su actual expresión neoliberal y financiera, que condiciona y controla las relaciones sociales, políticas y económicas, imponiendo una estructura de la sociedad basada en relaciones de dominación, jerarquías y explotación de personas y recursos naturales.
- Una adhesión y compromiso con los procesos políticos y sociales que estén por la construcción de caminos de liberación de los pueblos.

- Una vocación unitaria de nuestra organización que declara su adhesión a la formación de un Frente Amplio, en el que se incluya todas las miradas ideológicas y políticas con voluntad de cambios estructurales profundos para la sociedad.

En consecuencia con lo expresado, La Izquierda Cristiana de Chile, declara públicamente su adhesión a la candidatura de Alberto Mayol, en las primarias del Frente Amplio.

domingo

DECLARACIÓN PÚBLICA
ACERCA DE LA UNIDAD POLÍTICA Y SOCIAL DEL PUEBLO (19 de enero de 2017)

La Izquierda Cristiana de Chile, organización política cuya larga historia de compromiso en las luchas sociales, desde 1971, ha experimentado junto al pueblo todos los procesos de ilusión, desilusión, fragmentación y reconstrucción que han caracterizado la búsqueda de la unificación de las izquierdas en un proyecto político social con características propias.

A partir de un proceso de reflexión profunda que cristaliza en sus definiciones fundacionales, comparte al pueblo de Chile, su visión diagnóstica y propositiva para la transformación de las estructuras sociales y culturales del país.

Es del todo evidente que las diferentes expresiones del capitalismo han supeditado las necesidades fisiológicas del hombre y la felicidad de la vida humana a la acumulación de capital, con los subsiguientes privilegios de poder para unos pocos. Ello configura una concepción de desarrollo humano construida sobre un andamiaje ideológico que, sustentado en interpretaciones funcionales de variados modelos filosóficos, científicos, religiosos y tecnológicos, ocultan que el proyecto político del sistema capitalista nunca ha sido construir la realidad social con orientación al buen vivir de las personas.

El neoliberalismo, actual etapa del capitalismo, ha incrementado la acumulación de poder mediante mercantilización de todas las actividades humanas y la creación de necesidades artificiales. Por esta vía ha amplificado los mecanismos de dominación, aumentado la injusticia social y profundizado las marginalidades, a la vez que establecido una demanda siempre creciente de recursos naturales, tensionando nocivamente los mecanismos de autorregulación y autogeneración de la biósfera, nuestra casa, la de todos los seres humanos y la vida.

El marco jurídico presente es funcional al capitalismo: protege y fortalece los privilegios materiales y sociales de sus sostenedores.

En Chile, la administración y regulación política del Estado, ha sido dominada por dos  referentes principales que agrupan variadas concepciones ideológicas, que a lo largo de los últimos treinta años, no han significado sino distintas formas de  sumisión al modelo acumulativo de desarrollo.

Así, las fuerzas políticas dominantes pretenden resolver los anhelos y demandas del pueblo y de amplios sectores de la sociedad chilena, por la vía de enmarcarlos en el mismo modelo económico mercantilista que los provoca. No menos dramática, es la propaganda descalificadora de las demandas más radicales y la validación de los más variados métodos de violencia contra los individuos y colectivos que se erigen como actores políticos críticos. 

Su entrega y sumisión sin reparos a la administración, mantención, profundización y perpetuación del sistema, ha conducido a la pérdida de credibilidad en los actores políticos y minado la posibilidades de construir un Chile mejor, con verdadera justicia social, solidario, incluyente y comprometido con los DDHH.  

La Izquierda Cristiana de Chile es radicalmente opuesta, ideológica y políticamente, a que la acumulación capitalista en su versión neoliberal determine la estructuración de nuestra sociedad, y no acepta que el neoliberalismo como ideología condicione y controle las relaciones sociales, políticas y económicas.

A partir de ello, manifiesta su voluntad de establecer alianzas con todas y cada una de las organizaciones sociales y políticas que compartan ese principio.

Así también, declara su adhesión a todos los procesos políticos y sociales que estén por la construcción de caminos de liberación de los pueblos, en tanto surjan del ejercicio pleno de la democracia y de la inclusión sin reservas, de todos los sectores que compartan y declaren su disponibilidad para proponer y construir cambios sociales profundos.

En coherencia con aquello, declara su disponibilidad para la construcción de un referente político claramente diferenciado de las alianzas dominantes. Un referente que esté dispuesto a derrotar al capitalismo, a sus sostenedores y a sus administradores. Para este proceso compromete su potencialidad ideológica y militante.

En esta dirección, la Izquierda Cristiana, ha observado, a través de sus militantes, procesos de auto-organización local compuestos por varias expresiones políticas de cambio, organizaciones sociales y multitudes que se reconocen como actores, y cuya función es lograr avances en las demandas tanto sectoriales-territoriales como nacionales. Asimismo valora el espíritu unitario de estos procesos y su capacidad de llegar a acuerdos, y ve en ellos el fruto de un ejercicio colectivo y participativo en el que
se expresan todas las voces.

Sin embargo, un referente político que aspire a lograr una unidad profunda, duradera y con capacidad de lograr cambios significativos, que no considere entre sus actores principales al pueblo de Chile y sus diversas organizaciones sociales, sindicales, partidarias y políticas, tengan o no representación parlamentaria, terminará por convertirse en un referente hegemonizante y prioritariamente abocado a satisfacer aspiraciones electorales, como ya ha ocurrido con otros fenómenos políticos.

Es por eso que la Izquierda Cristiana, tiene la mejor disposición para conformar un Frente Amplio, que albergue en su seno todas las corrientes y vertientes de la verdadera izquierda chilena, y que reciba a toda organización social, sindical, cultural y política.

Bajo estos principios, la Izquierda Cristiana, anuncia que, en la actual contingencia nacional, la idea de conformación de un Frente Amplio, en el que quepan todas las expresiones ideológicas y políticas comprometidas con una real superación del capitalismo, es concordante con sus objetivos y aspiraciones, y reconoce la participación que sus militantes han ejercido en las instancias que caminan en esa dirección.

Lo hacemos entendiendo que la participación en un Frente Amplio es un acto de construcción de soberanía popular, en cuyo seno debe fomentarse el fortalecimiento de los distintos grupos, organizaciones y comunidades políticas que se reconocen en la unidad de las izquierdas.

De esta manera los acuerdos serán asumidos como inherentes a las fuerzas sociales y políticas, mostrando que somos mucho más que la suma de las partes; lo que solo puede
materializarse si el ejercicio de la asamblea y la democracia directa se hacen cotidianos en la gestión de esta alianza.

Con la fuerte convicción de la necesidad de lograr el aglutinamiento de todas las fuerzas
políticas que hacen resistencia al sistema de forma honesta y sin más interés que lograr el bienestar del pueblo de Chile, inspirador de nuestra lucha, la Izquierda Cristiana, ha determinado que se sumará en propiedad al Frente Amplio, y desarrollará todos los esfuerzos para que este referente haga realidad los términos expresados en este documento.

En coherencia con todo lo anterior, hacemos una invitación a todas las instancias políticas, sociales y organizacionales a sumarse a este esfuerzo con la generosidad que se requiere para construir una unidad que, como prioridad política, tiene la tarea de dotarse de una plataforma de demandas y transformaciones que proponer al conjunto de la sociedad chilena, la que debe ser enriquecida por la mayor cantidad posible de comunidades y organizaciones.

EN ESTA LARGA JORNADA, SOLO LA UNIDAD NOS HARÁ AVANZAR


 19 de enero de 2017